
Investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst que examinaron los nacimientos entre personas con cesáreas previas encontraron tasas más altas de “morbilidad materna grave” (o complicaciones graves que podrían tener efectos duraderos en la salud) entre las personas negras y latinas que se sometieron a una cesárea planificada, en comparación con las blancas.
La morbilidad materna grave (SMM, siglas en inglés), según la definen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, abarca 21 resultados inesperados del parto, entre ellos histerectomía, ataque cardíaco, embolia, insuficiencia renal, eclampsia, sepsis, complicaciones de la anestesia y más.
“En los últimos años, se ha reconocido cada vez más que Estados Unidos presenta una tasa creciente de morbilidad materna grave, lo cual puede tener un impacto negativo en la salud futura,” dijo Laura Attanasio, profesora asociada de políticas y gestión sanitaria en la Facultad de Salud Pública y Ciencias de la Salud de la Universidad de Massachusetts Amherst y autora principal del estudio publicado recientemente en JAMA Network Open. “Eso también puede considerarse un factor de riesgo para la mortalidad materna, que también es alta en Estados Unidos en comparación con otros países ricos, aunque es poco frecuente.”
Las disparidades raciales y étnicas en la cesárea previa (SMM) han sido bien documentadas, y estudios previos han identificado diferencias raciales y étnicas en el tipo de parto tras una cesárea previa. Sin embargo, no se ha examinado la intersección entre raza y etnia, el tipo de parto y la SMM en personas con una cesárea previa. El objetivo de este estudio fue caracterizar la asociación entre el tipo de parto y la SMM en personas con una cesárea previa y examinar si esta asociación varía según la raza y la etnia.
El equipo de investigación descubrió que las tasas de morbilidad materna grave eran similares entre todos los grupos raciales y étnicos cuando un parto vaginal (conocido como PVDC, parto vaginal después de una cesárea) se producía después de una cesárea previa. Sin embargo, esto no ocurría con una cesárea repetida planificada.
“Entre las personas blancas que dieron a luz, las tasas de morbilidad materna grave fueron similares para el PVDC y para la cesárea repetida programada,” dijo Attanasio. “Sin embargo, para las personas negras y latinas que dieron a luz, la cesárea repetida programada tuvo una tasa más alta de morbilidad materna grave en comparación con el PVDC.”
Entre todos los grupos, la tasa de partos por cesárea (SMM) fue mayor en quienes tuvieron una cesárea repetida no planificada, es decir, quienes iniciaron el trabajo de parto con la intención de un parto vaginal, pero finalmente tuvieron otra cesárea. “Entre las cesáreas repetidas no planificadas y los partos vaginales después de una cesárea, no se observó diferencia entre los grupos raciales y étnicos,” dijo Attanasio.
El equipo de investigación examinó 72,836 nacimientos entre 2012 y 2021, tras una cesárea previa, utilizando registros del Sistema de Datos Longitudinales del Embarazo a la Primera Infancia de Massachusetts. La composición racial y étnica declarada por los propios participantes fue: 56.8 % blanca, 20.1 % latina, 11 % negra y 12.1 % que se identificó con otra raza o etnia. Los datos incluyeron registros de alta hospitalaria que revelaron SMM, así como otros problemas médicos, y actas de nacimiento que proporcionaron datos raciales y étnicos, el lugar de nacimiento de los padres y otros detalles.
Los hallazgos sugieren la necesidad de identificar y abordar los factores que contribuyen a las tasas más altas de SMM entre las personas negras y latinas con cesáreas repetidas programadas. “Los trabajos futuros deben identificar intervenciones para mejorar la calidad de la atención y promover la equidad para esta población,” decía el artículo.
Attanasio afirma que el equipo de investigación controló factores como los riesgos médicos asociados a los grupos marginados. Ella plantea la hipótesis de que “la calidad de la atención clínica puede ser peor para las personas de grupos raciales y étnicos marginados, ya sea porque reciben atención en entornos con menos recursos y menos capacidad para brindar atención de calidad, o porque, en algunos casos, podrían estar recibiendo peor atención en el mismo entorno que las personas blancas que dan a luz debido al racismo estructural o interpersonal.”
Traducido por Damaris Pérez Pizarro





